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Paulo Reis /// “NOTHING THAT IS SO IS SO” en la obra de Javier Peñafiel En El Mundo como Voluntad y Representación Arthur Schopenhauer sentencia que el hombre como fenómeno temporal es una verdad aplicable y que el conocimiento expone abiertamente la muerte como fin de esta existencia temporal. El fin del Hombre es tan real como su comienzo. Sin embargo, el filósofo aclara que ni la muerte suprime lo que fue puesto por el nacimiento, es decir, la existencia. Dicho de esta forma, hay que pensar que un artista siendo consciente del tiempo, de la efímera duración que tiene la vida, pretende la eternidad a través de la permanencia de su arte. Al mismo tiempo que se perdura en la obra, la obra perdura en sí. La mayor contradicción humana es la de saberse efímero y desear perpetuarse en un objeto, o en un ser, por él creado. El artista pretende aprehender el tiempo, el cuerpo y la eternidad, pues no produce para el presente que se desvanece sino para el futuro, para la historia.
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