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David G. Torres /// La anécdota y el absurdo. Un recorrido por los trabajos de Martí Anson -Bon dia! (“-¡Buenos días!”) es el título del proyecto que Martí Anson presentó para el ciclo “Vida Política” de la antigua Sala Montcada de la Fundació “La Caixa”, del que yo mismo fui comisario. -Bon dia! era una forma descarada de interpelar al espectador, llamar su atención y que entrase, literalmente, en la obra. De eso se trataba: entrar por cualquiera de las dos puertas exteriores de la pieza. Allí se accedía a una habitación escasamente amueblada, idéntica en ambos casos: un sofá, una lámpara, una televisión, una mesita y otra puerta. Esa otra puerta daba paso a un pasillo oscuro, y al final otra puerta. Detrás de esta última, el espectador volvía a encontrarse en la misma posición inicial: en una habitación equivalente, con un sofá enfrente, una lámpara, mesita y puerta, ahora, de salida. La estrategia de -Bon dia! consiste básicamente en la eliminación de cualquier expectativa de cambio. La parte más importante de la pieza es el pasillo oscuro. Es el lugar en el que se genera una cierta expectativa por saber que habrá tras la última puerta |