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Bea Espejo /// Ester Partegàs. Cuestión de peso Funcionan como un virus en nuestra conducta. Son fuerzas poderosas y de energía inagotable que se propagan constantemente, contagiándonos. Un input emocional, un deseo cualquiera, por ejemplo, influye al instante en el siguiente y éste condiciona a su inmediato en una cadena hecha de los eslabones que dan forma a nuestro estado de ánimo. Cuanto más intenso es un sentimiento, más dominantes se vuelven las emociones y más ineficaz la razón. Mayores son los impulsos y menor el autocontrol. Y mientras tanto, nuestro sentido común hace malabarismos para reequilibrar nuestro comportamiento. Las emociones son pues, indisociables de la toma de decisiones. Son nuestra posición con respecto al mundo, a nuestro entorno. También el territorio urbano parece constituirse de interconexiones, como las del cerebro, racionales y emocionales a la vez, donde las actividades obedecen a una lógica de concentración y correspondencias. |